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Se despide “Ágalma, armario poético del deseo sexual”

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Luis Schlossberg

La obra de Las Hijas de Susú surgió de una investigación de meses y fue mutando en numerosas presentaciones que las llevó por diversos escenarios

Tras meses de presentaciones en diversos escenarios, se despide “Ágalma, armario poético del deseo sexual”, el tatro performático de Las Hijas de Susú. Un trabajo que nace de la investigación constante y que propone la incorporación del público y el espacio a algo que supera una obra teatral. “¿Dónde nace el deseo? ¿Dónde hablamos de nuestra intimidad? ¿Qué puede un cuerpo?”, se preguntan las realizadoras, y aseguran que la obra está “basada en nuestras experiencias personales, abrimos una ventanita para animarnos a mirar, a decir y a construirnos de nuevo”.

“Ágalma” cuenta con la participación en escena de Ivana Bracamonte, Cecilia Peralta, Marcos Javier Lucero y Katia Ysaacson, que también está a cargo de la dirección, y con la producción de Betiana Conill. La despedida será el próximo sábado 30 de mayo, a las 21.30, en la sala de Las Hijas de Susú, Belgrano 462, con entradas en varios valores y para mayores de 18 años (reservas al +54 9 358 4374794 o +54 9 3584323339).

En diálogo con Casa Tomada, Ysaacson explicó que “Ágalma es un proyecto de investigación que inició hace ya tres años y medio, de parte de dos de las actrices, que son Ivana Bracamonte y Cecilia Peralta. Ellas estaban interesadas en investigar acerca de la sexualidad en cuanto a todas sus aristas: a lo que sabemos, lo que no sabemos, a la historia, la propia biografía, el arte. Con este trabajo nos dimos cuenta de que a partir de la exploración no íbamos a hacer una obra, sino quizás varias”. Al tiempo, indicó que “era una experimentación que nos permitía pensar, por ejemplo,  en qué interesante sería hacer una obra en donde desde la escena y desde el arte se cuestione quién enseña a ESI. No solamente qué enseñaron de ESI, sino cuál es su realidad sobre su emoción, su estado emocional y psicológico acerca de la sexualidad, como para poder compartir esos conocimientos”.

El sábado 30 será la función de despedida

A partir de la investigación, las artistas también dieron con cuestiones que vienen impactando desde hace años en la sociedad respecto a un tema que se ha constituido como un tabú. “Nos dimos cuenta que hay gente grande, mayores de 60, que han recibido tan poca educación sexual y lo que han conocido ha sido con la experiencia. Yo trabajé muchos años en el Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM, de la Universidad Nacional de Río Cuarto) y con mis alumnos hablábamos mucho de eso de llegar a la noche de bodas y no tener ni idea de lo que les iba a pasar, lo que genera frustración y rechazo a algo que es de nosotros, de todos, que es algo que cada uno vive a su manera, pero que no es ajeno a ninguna”, sostuvo la directora, y agregó: “Se construyó como un tabú algo que es la base de la continuación de las especies, que es la base de la creación. Hablar de la sexualidad y del deseo no tiene que ver exactamente con un acto carnal, sino con conocerte a vos misma, con reconocer al otro, con trabajar el deseo, con esa palabra tan emocionante y que abarca tantos modos de realización en la vida”. 

 

“Post-Porno”

 

Ysaacson explica un eje que fue fundamental para el desarrollo de la investigación, y por consiguiente, del proceso de “Ágalma”. “Dimos con la corriente filosófica y política del ‘Post-Porno’ que fue para nosotros algo que allanó mucho el camino, porque son mujeres y disidencias que hace mucho que vienen investigando al respecto y que vienen diciendo cómo la pornografía construyó todo nuestro saber acerca de la sexualidad. Lo que no enseñaba la escuela, lo que no enseñaba la familia, lo terminó enseñando el porno, algo que no tiene nada que ver: son cuerpos fantásticos, mucha relación de poder, mucha subordinación, mucho patriarcado”, explicó la realizadora.

El trabajo surge de meses de investigación en la temática

La directora señaló, que desde esta corriente se apunta a ‘desjerarquizar‘: “Buscamos generar ternura, entender el consentimiento. Hay posicionamientos que nos hicieron pensar desde dónde crear una obra, desde dónde invitar a una persona a que entre a nuestro recinto. Nosotros decimos que es como entrar a la Casa Ágalma. ¿Quién lo va a recibir? ¿Cómo lo vamos a recibir? Realmente fue un trabajo muy interesante y empezamos a explorar, a decir, bueno, a ver, vamos a hacerla al aire libre. ¿Cómo sería hablar de sexualidad para un transeúnte, no? Hicimos una función en el Viejo Mercado, fuimos a trabajar en una escuela secundaria, hicimos varias funciones en la sala, fuimos a Alpa Corral a hacer la obra, para todo público también”. 

– Esta es la función despedida, pero se trata de algo más que una obra, ¿verdad?

– Hay algo con la poesía teatral que se relaciona mucho conmigo, durante la pandemia hice una maestría en Artes Performáticas, por eso la obra es teatro, pero también toca mucho la performance, y el público no es solamente público sino que lo hacemos participar, no es que pase a escena sino que se siente adentro de la obra. No es un público sino un cosujeto que está ahí latiendo junto a nosotras, permitiendo ser preguntado, indagado en cuanto a recuerdos. Ir a la obra, significa también tomar una copita de algo, comer una pizza, en medio vuelve a pasar que hay un ágape, y al final puede haber algo parecido a, ¿quién sabe?, un banquete, que sea un evento. Se juega mucho, está en los límites de lo que tiene que ver con la danza, con las artes visuales, con la performance, con el teatro.