Perro Viejo, el proyecto que nos regresa a la historieta impresa
Luis Schlossberg
La revista surgida en Río Cuarto lanza su cuarta edición en un encuentro con destacados autores de la región
Las principales publicaciones argentinas vinculadas a la historieta y el humor gráfico lamentablemente se vieron obligadas a ir orientando su trabajo a un formato digital, alejado del papel. Sin embargo, en Río Cuarto Martín Álvarez y Ernesto Funes encabezan un proyecto que ya cuenta con su cuarta edición y que tiene como objetivo brindar “un lienzo en blanco para los artistas que quieran salir a la luz” desde su espacio “Perro Viejo”: “La nueva revista chapada a la antigua”, como se presentan.
Este fin de semana se realizará la presentación de la nueva edición, con la presencia de grandes del cómic y el humor gráfico del sur cordobés, y en diálogo con Casa Tomada, los impulsores del proyecto aseguran que “Es irónico porque en la escasez de un capital cultural impreso y local, ya sea por el ninguneo, indiferencia o desinterés, lo viejo tiene valor de nuevo. Esta revista es atractiva, tanto para grandes, que hace mucho no ven una publicación, como para los chicos, que ya de por si nunca la vieron. Entonces, es quizá una ventaja para destacar a pesar que sea una situación un poco desesperanzadora la perdida de lo cultural en favor de lo ‘productivo material'”.
– Considerando la tradición argentina de grandes historietistas y las actuales influencias del cómic norteamericano o el manga oriental, ¿Cuáles han sido sus lecturas que influyen en este proyecto?
– Tenemos referencias extranjeras y nacionales que han entrenado el ojo ante las técnicas y corrientes de la manufacturación de la historieta. Los de “Perro Viejo” leemos bastante manga japonés, historietas de Marvel y DC, pero mucho también de producción nacional como los clásicos de Robin Wood y Oesterheld; también hablamos muy bien del trabajo de los colegas de “Salvaje Sur”, que hacen su pelea desde la Patagonia.
El sábado 28 se realizará una charla y la presentación de la nueva edición
– Apuestan a una publicación en papel, cuando hasta grandes referentes como Fierro no pudieron bancarlo, ¿Qué valor tiene este formato?
– El valor de poseerlo. Actualmente nadie posee nada, culturalmente hablando, solo sos un subscriptor a un servicio digital y fantasmal que puede o no desaparecer para siempre por el capricho de alguna empresa. Entonces el hecho de poder tener la revista físicamente en tu propiedad, para leer, compartir y guardar es de un valor, creemos, muy alto.
La invitación está hecha para el sábado 28, en la Tintorería Japonesa, desde las 19hs, y contará con la participación de gente muy reconocida del rubro en la ciudad: Jericles, Lucas Aime, Juan Oviedo y Karuru. “Invitamos a todo aquel artista o escritor que quiera sumarse a la movida con la única condición de fomentar la cultura de la ciudad y el país. Hacemos envíos a todo el país. Un producto cultural cargado de historietas y cuentos”, aseguran Martín y Ernesto.
En marzo se publicó la primera edición de la revista
– En Río Cuarto tenemos también mucha historia vinculada al género, incluso varios estarán en la presentación del sábado, ¿Cómo es hacer este laburo desde el interior del interior?
– Nuestro foco es relativamente pequeño al centrarnos en nuestra ciudad de Río Cuarto. Si estuviéramos en las capitales quizá la cosa se haría más difícil porque hay un poco más de movida, pero desde acá podemos contactar emprendimientos editoriales, artistas y compradores que quieran compartir esta cruzada a favor del arte. A eso nos referimos con “lucha”, la idea de moverse para que surja un nido de artistas y fomentar la cultura de la lectura, y, además, a un precio accesible para muchos.
– Con Perro Viejo, ¿También buscan dar espacio a aquellos jóvenes (pibes y pibas) que no pueden publicar en otros espacios?
– Justamente. Con “Perro Viejo” queremos ser un espacio de expresión por y para artistas de la historieta y la ficción. Queremos darle un lugar a cualquiera que quiera mover su obra y proyecto para que puedan dar su mensaje. No significa que es una misión divina de generar este espacio, pero nos dimos cuenta de que podíamos hacerlo y queremos compartir el sueño.