“Hay gente que se juega la vida tratando de llevar literatura de calidad a las aulas”
Luis Schlossberg
La escritora Dolores Reyes dialogó con Casa Tomada sobre sus libros "Cometierra" y "Miseria", el ataque a la cultura por parte del Gobierno nacional y el apoyo de la comunidad artística
“Es peligroso pensar en la responsabilidad del arte de dar visibilidad a problemáticas que no se presentan en agenda, en el sentido de que pueden llegar a hacerse obras como panfletos, algo que a mí no me interesó nunca. En vez de escribir una novela, escribir una suerte de manifiesto o de texto muy direccionado”, dijo Dolores Reyes en diálogo con Casa Tomada, y agregó: “Creo que con ‘Cometierra’ y con ‘Miseria’ me pasó al revés, a la hora de sentarme a escribir ciertos temas que me problematizaban, heridas que seguían abiertas en la sociedad, las chicas que faltan y la desaparición de los cuerpos, los feminicidios, se me metieron adentro del texto de un modo muy potente. Pensando en la forma de articular una voz que venía de un cuerpo en el que se atraviesan estas violencias, es justo la voz de Cometierra, la hija de un feminicidio”.
La escritora generó un gran impacto hace un par de años cuando publicó en 2019 su primera novela “Cometierra”, libro que alcanzó un importante reconocimiento a nivel mundial, y que tuvo continuidad con “Miseria”, en 2023. Sus textos abordan temáticas que preocupan como la violencia de género, pero también otros que nos atrapan como el amor y la familia. El año pasado el Gobierno nacional inició una embestida contra los libros de Reyes, pero tanto la comunidad de lectores como los colegas de la escritora, salieron fuertemente a mostrar su apoyo.
– El hecho de plantear estas problemáticas desde géneros con una arista fantástica, ¿creés que facilitó al lector el paso por esta historia que hace un nudo en la garganta?
– Nunca pensé la arista fantástica, en realidad es un personaje que vive en el conurbano bonaerense, donde es muy habitual que se consulten curanderas, que alguien te cure el mal de ojo, el empacho, que haya esta suerte de espiritualidad. En el caso de las desapariciones, es muy común, desafortunadamente, que todas caigan en el olvido y la desesperación. Una persona que está 15, 20, 30 años buscando a una hija, una madre o una hermana, es entendible que vaya a una persona que tiene un supuesto don, un sentido más desarrollado para buscar a las chicas que faltan. Pensaba cómo en el norte de México hay organizaciones de mujeres varilleras que clavan varillas de metal en la tierra, a mucha profundidad, y después las sacan y huelen, han afilado tanto el olfato que pueden determinar si hay un resto animal o humano. Hay un sentido desarrollado, Cometierra tiene una conexión aún mayor, tragando la tierra.
El año pasado hubo un intento por censurar su libro "Cometierra"
– ¿Habrá un nuevo libro que cierre una trilogía?
– Sí, va a haber otros libros, estoy trabajando en eso. Es claro para los lectores que la historia continúa, y para mí también. Hay tramas e historias que no se cerraron, intrigas que quedaron abiertas y yo necesito escribirlas para cerrarlas.
– Ambos textos tuvieron muy buena respuesta en otros países, lo que hace reflexionar sobre la universalidad de la problemática y la necesidad de que se tomen acciones, ¿cómo ves esa realidad?
– Sin ningún lugar a dudas, la violencia de género y los feminicidios son sistémicos, y desafortunadamente esto se repite en toda América Latina, en Estados Unidos, en Europa, de cada lugar al que voy, o que van mis personajes, recibo devoluciones. Pero también las novelas tienen otras cuestiones que son muy universales, como la pérdida de una madre, la relación filial, los hermanos creciendo juntos (Walter y Cometierra), la amistad tan pegada a Miseria, pero también a la señora de los panes, la amistad entre mujeres, la cofradía de amigos, hay muchos temas universales, incluso el primer amor y la primeras relaciones sexo-afectivas.
– Los libros, en especial “Cometierra”, han tenido mucha repercusión y fuertes ataques de algunos sectores que buscaron su censura, ¿cómo te has sentido con eso?
– Esto de estigmatizar textos es algo tristemente novedoso, porque creo que en las escuelas y las bibliotecas escolares, son ámbitos en las que se intenta formar lectores. Creo que tengamos tantas librerías o tantos espacios de feria, que a la gente le guste leer más allá de lo que algunos digan, tiene que ver con el trabajo que hacen los docentes, llevando literatura de calidad a las aulas y no lo van a borrar tan fácilmente. Hay gente que se juega el trabajo y la vida haciendo eso.
"Hay un ataque permanente de la cultura", indicó Reyes
– Del mismo modo, hubo una potente respuesta de otros sectores que te apoyaron y hasta acompañaron con lecturas colectivas, ¿Permiten pensar que no está todo perdido y hay que seguir adelante?
– El apoyo que tuvo la acción de “El Picadero”, que era justamente sentarse a leer, porque quienes nos gobiernan y estaban intentando censurar en realidad no habían leído nada. Tuiteaban citas que no eran de “Cometierra” o repetían siempre las mismas diez palabras hasta el hartazgo, dando a entender que no habían leído el libro; el apoyo fue organizarnos para hacer una lectura colectiva, con una respuesta descomunal de la gente, muchos quedaron afuera del salón que nos decía que no importaba si no entraban, porque se habían acercado para brindar su apoyo. Fue una respuesta masiva, sobre todo, expresando que no se quiere censura en Argentina.
– El actual gobierno nacional también ha desarrollado una intensa lucha contra la educación pública y el desarrollo cultural, espacios que has defendido fuertemente, ¿qué lectura hacés de estos escenarios actualmente?
– A los ataques contra la educación pública lo hemos visto con retrocesos como el cierre de universidades o el recorte del financiamiento. Han generado una respuesta tan masiva que los llevó a retroceder muchas veces. Todos los ataques al sistema educativo generaron que varios sectores saliera del adormecimiento y defendieran lo que nos enorgullece en Argentina, que es la educación pública y de calidad en los distintos sectores. Fueron las primeras manifestaciones contra Milei a nivel nacional, no es tan fácil borrar una construcción que demandó décadas y décadas con un DNU y esas manifestaciones tan poco felices. De todas formas, claro que hay un ataque permanente: una semana atacan a una cantante pop, la otra a un cantante de trap, la otra a un escritor, o a actrices, al Incaa, hay una construcción de la cultura como un enemigo. Sin embargo, me gusta ver todas las manifestaciones de apoyo a estas personas y lugares de la cultura que son atacados.