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“Es un error considerar que la divulgación es replicar lo que dicen otros”

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Luis Schlossberg

Daniel Balmaceda presentó “Los caballeros de la noche” en diálogo con Casa Tomada

El escritor Daniel Balmaceda acaba de lanzar un nuevo libro, “Los caballeros de la noche”, en el que vuelve a tratar un fascinante tema histórico, pero en esta oportunidad en una presentación novelada. En diálogo con Casa Tomada se refirió a este trabajo y a la investigación que implica la labor del divulgador que se aparta del trabajo académico. 

“’Los caballeros de la noche’ es la historia de una banda de inmigrantes que se juntó en 18881 para delinquir, pero querían actuar a lo grande. De hecho se llamaron así, porque entendieron que de día podían llevar adelante sus vidas normales, uno era mucamo otro mozo, otro proveedor de farmacia, otro empleado administrativo, otro era marinero, un sastre, y de noche se transformaban en esta banda que quería dar golpes importantes”, comentó el escritor, quien agregó que el primero de estos golpes fue “secuestrar el cadáver de doña Inés Indart de Dorrego, la mujer más rica de Argentina de ese tiempo”.

– Con “Los caballeros de la noche” seguís en tu línea de trabajo de las historias argentinas, pero con un fuerte toque de ficción, ¿qué te atrapó de esta historia para encararlo de esa arista? 

– El libro tiene un condimento interesante, por lo pronto es uno de los grandes policiales de la historia, es un caso que se estudia en las facultades de Derecho, y tiene rasgos interesantes como la época en la que transcurre, que es justamente el año en el que se reformula el cementerio de la Recoleta. Además, involucra a personalidades de la alta sociedad de Buenos Aires y cumple con la función de retratar el mundo de la inmigración en ese período de tanta afluencia. Por último, es la época del nacimiento de la Capital Federal y de la policía de la capital, hoy Policía Federal, entonces reúne una serie de condimentos que por el tipo de caso convenía darle un tratamiento de narrativa histórica y no como un ensayo. 

"Los caballeros de la noche", nuevo libro de Daniel Balmaceda

– Se ha destacado muchas veces tu labor como divulgador de la historia desde un espacio más accesible al común de la gente, ¿qué lugar consideras que tienen estos espacios para que los argentinos se fascinen con su historia?

– Siempre es una cuestión compleja la de trabajar en la divulgación de la historia y no en los aspectos más académicos, pero es una decisión desde el primer libro, de avanzar hacia un público mayor y no tan conocedor de los temas. Es un error considerar que la divulgación es simplemente tomar lo que dicen otros libros y divulgarlo. O por lo menos, si se trabaja de esa manera es un error, porque en la divulgación también se trabaja en la investigación, en el aporte de datos y de documentación, de la que se sirve la historiografía. En este sentido, la divulgación es la forma de transcribir una investigación y no hacer un trabajo académico que es más específico y vinculado a un aspecto muy delimitado, como puede ser la investigación de la semana de Mayo de 1810 y tener un hallazgo referido a ese momento histórico. 

– Este tipo de divulgación, ¿creés que humaniza a los personajes de nuestra historia?

– Hay dos aspectos distintos. No necesariamente humaniza. En realidad, la investigación desde un aspecto más humano es la que logra ese efecto, pero la divulgación tiene que ver con un texto que sea más accesible a un público general y no dé por sentado cuestiones que un lector especialista pasa de largo. Por dar un ejemplo, si se menciona el pacto de San José de Flores en una investigación académica sin dar detalles, porque se supone que el público al que está referido sabe de qué se está hablando, pero en una tarea de divulgación conviene aclarar esas cosas para ayudar al lector a comprender y situarlo en la escena. 

"En los libros tratamos de no quedarnos con lo que aprendimos en clases"

– ¿Qué devolución tenés de tus lectores sobre esos hechos que quizás muchos desconocen de nuestro pasado?

– Respecto de los temas que trato en los libros específicos de historia por lo general las devoluciones son muy amplias dentro de lo positivo. Pero también es habitual que me digan “pero cómo nos mintieron”, y la verdad que no hay una intensión de mentir por parte de los historiadores, que estuvieron trabajando previamente quizás no tuvieron acceso a algún documento, pero no creo que hayan tenido intensiones deliberadas. Lo que hacemos en los libros es tratar de profundizar los temas y no quedarnos con lo que aprendimos en clases, donde está todo muy resumido, sin desplegar todo un acontecimiento histórico para comprenderlo con más detalle. 

– ¿Cómo surgen los temas y anécdotas que dan origen a tus libros? ¿De lecturas, investigaciones, comentarios de lectores y conocidos? 

– Siempre los temas surgen a partir de investigaciones, y en general están atadas a otras investigaciones previas. Es probable que esté trabajando en un tema y con la revisión de los documentos oficiales, de la correspondencia o los periódicos, surjan otros temas interesantes. El punto de partida es tratar de aportar algo más de lo que ya se sabe, no puedo escribir una biografía de Belgrano si no hago ningún aporte, para eso ya están los otros libros, no me atrae que sea una biografía “al estilo Balmaceda”, si no voy a hacer aportes prefiero no involucrarme. 

– ¿Hay alguna historia que aún te debés para contar? ¿Alguna que no te animarías contar?

– Siempre hay historias para contar, de hecho me pasa que estoy terminando un libro y ya tengo bastante idea de los próximos 5 o 6 libros que voy a hacer, eso es una demostración de que siempre hay historias. Claro que hay historias que no contaría, porque no me atraen o porque no siento que es el tipo de trabajo que está esperando el lector de mis libros. Cuando a mí no me generan una empatía y no lo trabajo con pasión, me ahorro el tiempo de padecer la investigación o escritura de un texto de ese estilo.