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“Es un ejemplo de amar lo propio y no ponerlo a la venta”

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Luis Schlossberg

Casa Tomada dialogó con Jorge Marrale por su participación en “La casaca de Dios”, película que reúne a Diego, las Malvinas y los vínculos familiares. Una propuesta para emocionarse y demostrar de lo que es capaz el cine argentino

Hay algo que a los argentinos nos puede, y es el fútbol. Más en estos tiempos previos a eventos como el torneo mundial. Y hay algo que a los que amamos al fútbol nos puede aún más: todo lo que tenga que ver con el Diego. Su partido contra los ingleses en el ’86 nos puso en presencia de dos jugadas maravillosas e icónicas de este deporte, pero también nos aportó una suerte de revancha por otro hecho que ha quedado muy grabado en todos nosotros: la guerra de Malvinas.

Estas líneas de historia confluyen en una película única guionada por Marcos Carnevale, Javier de Nevares, Fernando Vázquezz Mazzini y Fernán Mirás, quien también se encarga de su dirección, y se trata de “La casaca de Dios”. El largometraje cuenta con el aporte de productoras nacionales y extranjeras, y una especial participación del Polo Audiovisual de Córdoba. A ellos se suma un elencazo que encabeza Jorge Marrale y que tiene a figuras como Natalia Oreiro en su cuadro. Es como el equipo que armó Scaloni, todo pensado para traer al país la copa del mundo, o, en este caso, “La casaca de Dios”.

En diálogo con Casa Tomada, Marrale destacó lo “maravilloso” que fue para él estar en este proyecto, “me parecía que esa combinación de Diego, la camiseta, y en el caso de Tití (su personaje en la película), el hijo perdido de Malvinas, a mí eso me motivó la construcción central del personaje”. Tití es un utilero que tuvo la fortuna de estar en el ‘86 en México, y a partir del momento en que él observa cómo Diego intercambia su camiseta con un inglés, hay algo que se despierta en él.

“Se vincula también la derrota en Malvinas, la cruenta derrota en Malvinas, el ‘no la entregues Diego, no la des’, es un poco eso también”, sostiene Marrale, que asegura: “Yo viví esta historia, digamos, tenía muchos antecedentes como para estar feliz de hacerla, porque iba a estar dirigida por Fernán Mirás, un compañero, un actor al que conozco de potrillo, cuando se estaba iniciando, había muchos elementos a mí que me motivaban para estar muy comprometido con la historia de Tití, y todo lo que le pasa, su vínculo familiar, su vínculo con la hija (interpretada por Oreiro), su vínculo con el club, ese club que amó y que en esta zona de remate del club de alguna forma se olvidan de él”.

Marrale interpreta a "Tití", quien fuera utilero de la selección en el '86

– Algo para destacar de la película es que cuenta con muchas aristas narrativas, muchos elementos. Es una historia muy argentina, por ejemplo la historia de todos los clubes de barrio, el alejamiento de esos espacios para compartir, el espacio social, la necesidad de tener el encuentro, los lazos familiares.

– Totalmente, hay muchas cosas para la memoria, la memoria de Tití, la falta a veces de tener acontecimientos centrales perdidos, que a mí me hacen también metafóricamente pensar en la falta de memoria nuestra, en algunas cosas yo puedo trasladar esa dificultad en recordar que en el caso de Tití puede ser como una demencia, bueno, lo que puede ser, pero que también tocando a Maradona y tocando a Malvinas. No quiero generalizarlo, por supuesto que no, hay muchos argentinos y argentinas que sienten un profundo dolor por ese ultraje, y también por lo que pasó con Diego, que todavía se está hablando de un juicio. Son elementos que para mí jugaron muy profundamente, todo lo que vive ese hombre todavía por la pasión por el fútbol de los pibes, y cómo se acercan a él y él como con algunas cábalas y demás quiere jugar con los pibes, los quiere orientar.

En un fragmento de la película, el personaje de Marrale invita a los pequeños jugadores a divertirse en la cancha, y los amenaza con represalias en caso de que no lo hagan: “Tití forma parte de un mundo que ya prácticamente desaparece, porque la impresión que hay es de cierto dominio del dinero por encima de cualquier virtud del juego, pasa a primer plano sobre la idea del juego, el entretenimiento es como una especie de consecuencia de lo digital y no del placer de jugar”, consideró el actor.

La camiseta de Diego contra los ingleses es el objeto que mueve a la historia

– Párrafo aparte merece el guión de la película, que creo que está muy bien logrado, ¿cómo te sentiste con el texto?

– El guión es de Marcos Carnevale, con la participación de Fernán, y la verdad que es una película que apela a nosotros, a nuestra historia, a dónde se deposita el amor. Tití es un ejemplo de cómo se construye pasión, por supuesto tiene un precio, y la hija se lo hace saber. Todo tiene un precio, la pasión siempre cobra algo, pero él es así, y además tiene un súper objetivo, que está vinculado a su vida íntima, a la despedida de su hijo. Eso también es un ejemplo de lo que es amar, amar de verdad lo propio, lo que se necesita amar. No ponerlo a la venta todo el tiempo. Es una gran película, espero que vaya bien en Amazon (actualmente también se puede ver por Cine.ar) y que tenga la cantidad de gente que la pueda ver, argentinos sobre todo, que puedan reconocerse en esa historia, porque hay la historia de mucha gente ahí, de mucha gente, de mucha pasión.

– Para la película también hizo su aporte el Polo Audiovisual de Córdoba, con quien ya tenés vinculación por “Adiós a Las Lilas”. ¿Cómo te sentís con la posibilidad de hacer tu aporte al federalismo del cine?

– Me parece notable lo que están haciendo las provincias con sus leyes de cine, con su aporte al desarrollo del cine en el lugar, si algo se puede conseguir en este momento de tanta tristeza, en términos de lo cinematográfico, es de este modo. Como apoyo a la cultura cinematográfica desde el Incaa, que está prácticamente sumergido a diez metros de profundidad. Lo digo porque tengo dos hermosas experiencias en Córdoba, divinas, y además porque veo cómo lo hacen otros compañeros, otros directores y demás. Me pasa también con Mendoza. Creo que si hay una muestra de que el cine es federal, es en la actitud que tienen los departamentos de cultura de las distintas provincias en alentar la construcción de políticas cinematográficas, que este Estado está olvidando adrede, porque vino a destruir todo. Por eso me parece genial que lo que hacen las provincias, y por supuesto Córdoba, pero también Salta también tiene una producción tremenda, Misiones, Neuquén está haciendo lo propio, Buenos Aires está intentando tener un proyecto audiovisual de construcción y audiovisual de producción.