“El mundo está cada vez peor y hay que hacer cine, tratar de crecer”
Luis Schlossberg
Dolores Fonzi recibió el Goya a la Mejor Película Iberoamericana por “Belén”. En diálogo con Casa Tomada se refirió el proceso de filmación de la película y la gran respuesta del público
El mundo tiene, sin dudas, cosas que nos ponen muy tristes. Pero también tiene otras que nos brindan una pizca de esperanza, al menos una pizca, de que la cosa puede cambiar. En 2016, cuando recibía su reconocimiento como mejor actriz de los Premios Platino del Cine Iberoamericano, Dolores Fonzi subió al escenario con un cartel donde exigía “Libertad para Belén”. Hacía dos años que Belén estaba detenida de manera injusta, sin juicio y por un sistema de salud militarizado que condenaba la interrupción del embarazo. “Quiero dedicarle el premio a las mujeres víctimas de violencia, víctimas de discriminación. Para que el Estado deje de oprimir nuestros derechos”, sostuvo Fonzi entonces, agregó: “Libertad para Belén, porque Belén somos todos y sin libertad no somos nada”.
Diez años después podemos decir que muchas cosas cambiaron. Sin caer en ingenuidades, todavía queda mucho por cambiar y derechos ganados por defender, pero muchas cosas cambiaron. En el medio, Belén salió en libertad, se sancionó la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo y Fonzi creció en su carrera a un nivel que llena de orgullo al cine argentino. Ahora en un rol que también la suma directora, subió a recibir otro premio, el Goya a la Mejor Película Iberoamericana, y fue justamente por “Belén”. El largometraje en el que se refiere al trabajo de un grupo de mujeres tucumanas, liderado por la abogada Soledad Deza, por la libertad de Belén, ha sido reconocido por numerosos premios, pero al mismo tiempo ha dado visibilidad a una lucha que sigue vigente.
En diálogo con Casa Tomada, Dolores Fonzi reflexionó sobre el escenario al que se enfrenta Argentina en la actualidad, a lo que fue el proceso de filmación de la película y la gran respuesta del público, al tiempo que se refirió a lo que la importancia del arte. “Ha sido hermoso, porque cuando haces algo en lo que confiás y creés, y para lo que estás dando todo el amor que podés, y la gente recibe eso y te lo devuelve, es como que sale todo redondo”, sostuvo y consideró: “Hacer algo en lo que ponés todas tus ganas, tu interés, tu cariño, y que la gente no le guste, eso es terrible. Estoy súper agradecida y siento que es como se traduce un poco todo lo que le dimos al proyecto, todo el equipo, y eso la gente lo siente”.
En pocos días Fonzi presentará "Belén" en Tucumán
– En la película se abordaron muchos temas sensibles, más en el contexto de una provincia que ha manifestado históricamente cierto conservadurismo, ¿cómo vivieron con el equipo esta situación?
– Creo que quien lo sintió más fue la productora, que es la que tenía que hacer que todo sucediera, más que yo. A mí Argentina y sus provincias conservadoras, siendo que ya nacimos con eso, no tiene algo que me sorprenda. Siento que hay que hacer las cosas igual. Por supuesto, cuando uno entra en una franja de un peligro concreto que yo no sentí, o una amenaza real, ahí sí supongo que todo se evalúa. Yo no sentí ninguna presión más que del proyecto en sí, de lograr hacerlo y que quede bien, de ser lo más firme posible al caso real, y a la vez darle ética y acercarlo al cine, que fuera un evento cinematográfico. Para mí los desafíos fueron más por ese lado que por enfrentar al conservadurismo de ciertas provincias como Tucumán. Sobre todo estando de la mano de Soledad Deza y de su hija Flora, de todas las chicas que militan en Tucumán, que te das cuenta que es un monstruo que está ahí, el conservadurismo de esas provincias: la religión, el efecto que hace en la sociedad, pero que no nos queda otra que ir para adelante. Somos mujeres y eso ya te convierte en alguien que va en contra de algo.
– “Belén” es una película que trata un escenario más allá de la penalización de la interrupción del embarazo, es una denuncia social de un sistema que condena a las personas de menos recursos.
– El caso en sí surge por un evento de violencia institucional. Muestra lo que está sucediendo, con una mujer pobre que es violentada por un sistema de salud público apoyado en las fuerzas de seguridad, o sea, en la militarización de la salud pública. Cuando ya entran las fuerzas policíacas a ejercer poder dentro del sistema de salud, como parte del engranaje profundo de cómo funcionan las cosas, es porque estamos mal. Eso sigue pasando, y lo que es loco es que el caso Belén sucedió hace 10 años, o sea, en el 2016 ella estaba presa. En el 2014 le sucede, pero en el 2016 todavía estaba presa. Estamos a 2026, y Soledad Deza todavía tiene que atender casos similares, iguales o peores: donde una chica de 18, analfabeta, sin recursos, violada por su padre, tiene que enfrentar el mismo juicio o enjuiciamiento de los que la atienden. Aparte, lo que sucede con las mujeres, obviamente porque somos las que tenemos aparato reproductor, y los hombres trans, es que hay una condena sobre todo lo que suceda de la cintura para abajo en cualquier cuerpo gestante. Si a una le pasa algo de la cintura para abajo, siendo cuerpo gestante, sos sospechosa. Porque a los hombres no les pasa nada, y por eso pueden tener este nivel de control sobre los cuerpos gestantes.
En este sentido Fonzi consideró que “una emergencia obstétrica se convierta en un crimen, o en algo criminalizable, implica que está todo mal”. Para la realizadora, “es tan evidente el nivel de poder sobre el otro, y de querer controlar la reproducción de las sociedades, a cómo se reproducen las sociedades, y cómo evitar que las mujeres decidan sobre sus maternidades que cualquier evento de emergencia obstétrica puede ser penalizado”, cuestión que se refleja en “Belén”. Y agrega: “Obviamente que podría ser un varón pobre de esa misma edad, en otras circunstancias, gatillo fácil, y que fue juzgado de algo que tal vez no fue. Nosotros nos inclinamos a este caso porque nos interesa además hablar de los derechos reproductivos, pero eso es algo que sucede en la sociedad en general, en todas las capas de la sociedad, por el tema de la injusticia social que existe, de las distancias, que cada vez nos importa menos el otro”.
Así como generó repercusiones sus dichos en la entrega de 2016, exigiendo libertad para Belén, en la entrega de los Goya volvió a ser contundente en su mensaje: “Nosotros somos las películas que hacemos y en este momento el mundo se convirtió en una película de terror donde ya se ha nombrado el genocidio en Gaza, el reclamo de las mujeres en Irán, la persecución a los migrantes en Estados Unidos y eso, esa película de terror no somos nosotros, no somos la humanidad y eso no lo podemos seguir permitiendo”, dijo al momento de recibir el premio por su película. En tanto, apuntó también con la dirigencia nacional argentina: “La ultraderecha vino a destruirlo todo. Eso es así. Yo vengo del futuro, de un país donde el presidente incluso puso en venta el agua”.
En 2016 Fonzi ya había reclamado por la libertad de Belén
Así, nos dijo a Casa Tomada: “¿Qué te voy a decir? Siento que el mundo se está poniendo cada vez peor, y que hay que hacer cine, hay que tratar de crecer, y ayudar al otro, y hacer lo que se pueda, pero tampoco se puede ir en contra de un monstruo. Siento que es la unión de las partes, pero bueno, también todas las partes están cansadas, estamos tirando para cualquier lado. No sé, eso es un tema que yo, ¿para qué voy a opinar? Yo opino con la película”.
– Creo que desde los medios la derecha ha hecho un muy buen trabajo reproduciendo un mensaje que va en esa línea que marcas con preocupación. Allí el arte y la cultura resultan clave para defender otra mirada.
– Lo que es loco es que fue una elección que se ganó en TikTok (en relación a la presidencial de Javier Milei). Está comprobado, son unas elecciones con una persona que no recorrió el territorio, ni siquiera recorrió el territorio. O sea, hay provincias donde no pisaron y ganaron igual. Es una elección que se ganó en las redes sociales y es un fenómeno que tendríamos que ver cómo se combate, o cómo se une y cómo se aprovecha. No sé cómo es, la verdad no tengo ni idea. ¿Cómo puede servir para la evolución humana o para todo lo contrario? Son herramientas que están ahí a la mano, que nos pueden gustar o no, pero se pueden usar porque también están ahí para nosotros. En lo personal, yo solo sé hacer alguna película.
– Si bien ya has tenido la experiencia antes con “Blondi”, ¿cómo te sentís como directora? Incluso estando frente y detrás de cámara.
– Como que para mí ahora no hay una manera de dirigir sin actuar, me gusta mucho esta manera de trabajar, porque soy parte del proceso en todos los enfoques. Me gusta dirigir, me gusta rodearme de gente que admiro y que considero clave en el armado de la película. Me gusta mucho actuar y dirigir desde adentro, desde las escenas. Los actores son increíbles y me encanta tener vínculo con ellos, ir armando la película todo lo previo que se pueda y también día a día con lo que va sucediendo.
– Ahora estás por iniciar un nuevo proyecto, con la serie de “La casa de los espíritus”, ¿cómo viene eso?
– “La casa de los espíritus” se estrena los próximos días en Amazon, en Prime Video, y es una serie de la novela de Isabel Allende. Se hizo en Chile, con actores de todo el mundo. Y está buenísima, vamos a ver qué pasa. Es un libro que a mí me encantó lo leí a los 17 años, imagínate leer esa novela a los 17, que después te llaman para hacer de Clara es algo espectacular.