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“El cuarteto hoy tiene un lugar en todo festival”

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Luis Schlossberg

La Barra cumple 30 años con la música. Carlos de Piano, uno de sus históricos referentes, dialogó con Casa Tomada sobre la historia y la actualidad de la banda

Algunos cuando escuchan la música de Star Wars piensan en Yoda, Luke Skywalker, Han Solo y Darth Vaden. Sí, hermosos recuerdos de la historia del cine. Yo cuando escucho esa introducción musical no puedo dejar de pensar en el pequeño sketch que nos hablaba de cómo La Barra partió en busca de nuevas tecnologías para su séptimo CD. Peinados a la glostora y con trajes de comandantes, Carlos de Piano y la “Pepa” Brizuela iniciaban el diálogo que durante años toda mi generación pudo repetir de memoria. Yo sé que muchos me lo cuestionarán, pero creo que esa es una de las grandes obras de arte que hacen temblar a George Lucas. 

Insisto con esta profesión que me da regalos constantemente, y ahora me dio la posibilidad de dialogar un rato con uno de los creadores de La Barra, banda emblema del cuarteto cordobés que superó las fronteras de la provincia con su música y están cumpliendo 30 años. Con motivo de su visita a Río Cuarto para actuar en el Opus, Carlos de Piano compartió con Casa Tomada algunos de sus pensamientos sobre la historia de la banda y la actualidad de la música.

"Cuando empezamos solamente soñábamos con tocar en lugares importantes"

– La Barra cumple 30 años, con una gran respuesta de la gente sostenida en el tiempo, ¿qué se siente con este vínculo?

– Nosotros llegamos a 30 años casi sin darnos cuenta. Cuando uno empieza a mirar hacia atrás y recopilar información para armar lo que son los festejos, nos damos cuenta de todo lo que hemos hecho y la importancia que tuvo la presencia del grupo al género musical al que pertenecemos, el cuarteto. Recordamos cosas que nos habíamos olvidado y que fueron muy lindas, y entendemos que hay muchas cosas que ahora no tenemos, pero que conseguimos en el momento que debíamos tenerlas. Cuando empezamos con la banda solamente soñábamos con tocar en lugares lindos e importantes, pero no imaginamos durar tantos años.

– ¿Ha cambiado el modo de hacer los espectáculos?

– Vivimos una transición de lo que era el baile popular en Córdoba, destinado solamente al club del pueblo o la ciudad. En 1994, la familia había dejado de ir a los bailes, porque habían dejado de ser el único espectáculo que visitaba la ciudad, y competía con las confiterías y otros eventos. Nosotros fuimos parte e impulsores de que el cuarteto se metiera en otros espacios distintos al club, algo que con el tiempo se abrió y los grupos de cuarteto ahora tocan en cualquier sitio o tipo de evento. En los ’90 había que luchar mucho para encabezar la cartelera de un acto popular, porque estaban primero los artistas de Buenos Aires, y después nosotros, si es que nos daban lugar. Ahora tenemos lugar muy importante en cualquier festival, el cuarteto es una opción más, como cualquier otra.

La Barra cumple 30 años, referentes de la música cuartetera

– ¿Cómo fue la llegada a Buenos Aires como referentes cordobeses?

– Cuanto hicimos los primeros teatros, primero el Ópera y después el Grand Rex, algo que también era impensado aunque ahora sea algo cotidiano, fue superar una barrera que nos impedía llegar a esos eventos. Esa transición también llevó a que los grupos de cuarteto pudieran tocar en calle Corrientes o cualquier lugar de Buenos Aires. Fuimos ganando espacio cultural, en los medios, algo que antes era muy difícil de conseguir cuando no se trataba de programas específicos de cuarteto. Incluso para tocar en esos programas de cuarteto se debía pautar una publicidad sino no te daban lugar, hoy no es así, si no pasan cuarteto hasta pueden perder audiencia. 

– Se da con frecuencia que los artistas crucen de género musical con colaboraciones, ¿cómo viven ustedes que vienen del cuarteto tradicional esta modalidad?

– No experimentamos mucho esas combinaciones, porque venimos de otro espacio, nos cuesta salir de lo que es nuestro estilo. Creemos que los shows tienen que hacerse con nuestras canciones, venimos de otra época. Estas nuevas modalidades no nos tocan, pero si realmente los artistas sienten el hecho de juntarse con otros de distintos géneros, y si lo sienten como una unión artística, está bueno. Si, en cambio, se hacen estas uniones con fines solamente económicos, no está tan bueno. 

– En estos 30 años también vieron lo que fue el cambio de las nuevas tecnologías aplicadas a la producción artística, como es el uso de moduladores de voz o bases de computadoras. ¿Cómo se llevan con esas intervenciones?

– Es algo relativo. Hay parámetros técnicos que pueden indicar quien canta bien y quién no lo hace. Pero después, con el factor éxito o aceptación de la gente, eso ya no corre. Si la gente acepta algo es porque le gustó algo de eso y creo que el éxito no se discute. Más allá de que nosotros como banda y un estilo consolidado podemos salir a decir que la sonoridad o los arreglos de otros grupos no son tan buenos, pero hay que respetar la elección de la gente. Es cierto que las tecnologías ayudan y que hoy se hacen cosas que pueden terminar matando el arte, por ejemplo poniendo la voz de alguien que ha fallecido, pero es algo que debemos ver con el paso del tiempo adónde llevan.