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El abrazo sentido

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Luis Schlossberg

Pequeña licencia en el Día de la Madre

En este Día de la Madre, Casa Tomada se toma una licencia para salir de los contenidos noticiosos y aprovecha el espacio para un pequeño homenaje.

En una semana mi hija mayor cumple 15. Pero no sólo ella cumple años, también lo hará su madre. Quince años que son casi cuarenta, porque siempre tuvo el mismo espíritu maternal, la misma sensibilidad, la misma preocupación de una madre que pone el bienestar de sus hijos por sobre todo. Después siguieron dos experiencias más de maternidad, y creció inmensamente su amor.

En estos quince años la vi llorar, la vi nerviosa, le vi reírse a carcajadas y con los ojos bien abiertos del orgullo. La vi lastimada, dolorida, cansada, ansiosa, disfrazada, hasta jugando cosas que en su vida hubiera pensado jugar, con el deseo de que sus pequeños pudieran estar bien. Como la mamá pato, que abraza a los pequeños para darles contención. 

En su sensibilidad, en su dulzura, en toda la búsqueda de sabiduría para lograr ser la mejor madre posible. Nadie nace sabiéndolo, tampoco te enseñan a serlo, pero claramente pocos se dedican a aprenderlo, y ella puso todo para hacerlo.

La veo rodearlos con los brazos, respirar profundo y con los ojos cerrados, sintiendo con cada célula de su cuerpo lo que sienten sus hijos. Veo cómo cambia su expresión en un proceso de simbiosis con lo que ellos viven. Veo latir su corazón al ritmo del de ellos y transmitirle la seguridad que necesitan. 

Muchas veces la sociedad impone al hombre rasgos que lo alejan de sus hijos. El hombre es el que tiene que dejar su casa y el que puede viajar, porque no está a cargo de los niños. El hombre es el que reta cuando vuelve del trabajo. El hombre es aquél al que tiene que tenérsele miedo. El hombre es el que abandona. Y la verdad que también nos lo hemos ganado, cada uno a su modo. Cada uno carga con su responsabilidad. 

También es cierto que no hay que generalizar, pero para la madre todo es distinto. No se reconoce todo lo que deja por estar con sus hijos, sus sacrificios, el tiempo que les dedican. Y con ella lo veo, lo siento, lo reconozco y hoy, más que nunca, se lo agradezco. No podría elegir una mejor madre para mis hijos. 

Feliz día a todas las madres…