Luis Schlossberg
Gabriela Cabezón Cámara habló con Casa Tomada entre los reconocimientos internacionales y el intento de censura del Gobierno nacional
Meses después del avance de la vicepresidenta Victoria Villarruel contra libros de escritoras argentinas y su utilización para el trabajo con ESI en las escuelas, Gabriela Cabezón Cámara volvió a ganar un importante reconocimiento con el premio Fundación Medifé Filba a la mejor novela del 2024 por “Las niñas del naranjel”.
Se trata del cuarto premio que conquista la autora de la historia de la audaz “monja alférez” Catalina de Erauso en América del Sur, después de que su libro “Las aventuras de la China Iron” fuera uno de los textos que se intentó censurar desde el Gobierno nacional. En diálogo con Casa Tomada, Cabezón Cámara se refirió a su trabajo que vincula la literatura con la historia, el embiste del Estado nacional y el acompañamiento de miles de artistas en todo el territorio argentino.
Ésta es la primera vez que una mujer gana el certamen de la Fundación Medifé y con su trabajo la escritora recientemente obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el Konex de Platino y, a principios de 2024, le entregaron el Premio Ciutat de Barcelona de literatura en lengua castellana.
– En los últimos meses has recibido muchos reconocimientos por “Las niñas del naranjel”, ¿Cómo se vive este momento con tu libro con tan buena respuesta incluso lejos de Argentina?
– Con alegría, por supuesto. Que lo que escribiste sea leído es increíble de hermoso. Que dispare muchas lecturas, que de algún modo sea un punto de encuentro, todavía más. Se vive alegremente. Pero es raro, es como una mini lucecita en la oscuridad. Los encuentros, y las lecturas y los reconocimientos son eso, pequeños encuentros en momentos muy difíciles
"Las niñas del naranjel" ha recibido numerosos reconocimientos
– Ya con la China Iron habías reversionado la novela histórica, algo que encarás también acá, ¿Qué herramientas y atractivos te entrega poder jugar con hechos históricos?
– No creo que reversione la novela histórica. Bah, ni idea. Lo que me gusta de jugar con hechos históricos (o míticos) es volver a contarlos. Explorar sus posibilidades, su plasticidad, su capacidad de seguir significando, generando sentidos nuevos.
– Otro de los puntos que siempre se destaca de tu trabajo es el activismo por los derechos desde la literatura, en “Las niñas…” también se encara este enfoque sobre temas que hasta el día de hoy se ven vigentes, ¿cómo se vive en la actualidad esa violencia?
– Somos territorio de sacrificio. Alguna vez fuimos menos colonia. Hace décadas. En este momento, somos más colonia que nunca. El capital se concentra cada vez más, crujen incluso las democracias del Norte Global. A nosotros nos trituran. Y, ay, nos gobierna el virrey del siglo.
A fines del 2024, ganó el premio Sor Juana Inés de la Cruz
– “La novela dinamita el relato conocido que se escribe desde la experiencia de lo viril al incorporar una voz que atiende a la sensualidad y hostilidad del paisaje, las ambiciones y temores de los personajes, así como a la corrupción de los cuerpos que, sin prejuicios, describe Cabezón Cámara de manera directa y con maestría”, dice parte de la resolución del premio Sor Juana Inés de la Cruz, ¿qué te inspira o en qué pensás a la hora de trabajar las personalidades de los personajes?
– La verdad, no sé bien. Me interesa explorar esa posibilidad de jugar. Una palabra y después otra y, qué loco, ahí hay una voz: un personaje. Me gusta jugar a ver cuánto pueden transformarse. Cuánto puedo yo. Qué música tienen sus voces. Qué perspectiva construyen, cómo se inventan un mundo, una vida.
Recientemente, la vicepresidenta se manifestó en contra de textos de autoras argentinas, entre los que se encuentran “Cometierra” de Dolores Reyes, “Las primas” de Aurora Venturini, y “Las aventuras de la China Iron”. Rápidamente, artistas y militantes sociales de todo el país se pronunciaron en contra de la censura y a favor de las escritoras, incluso con lecturas comunitarias de sus textos.
– ¿Cómo te impactó el planteo de ciertos sectores políticos sobre tu trabajo apostando a su censura por sus contenidos y contra la ESI?
– Violentamente. Igual no podría decir que me sorprende: para esta gente, la única libertad que existe es la de mercado. Incluso esa libertad está acotada: depende de tu posición en el mercado.
Al igual que Cabezón Cámara, Reyes y Venturini fueron cuestionadas
– Al mismo tiempo, recibieron el apoyo de mucha gente, referentes culturales, que incluso han organizado lecturas de tus textos, ¿Se siente ese acompañamiento?
– El acompañamiento se siente fuerte. Estamos en el mismo barco. Somos los que creemos que crear mundos nuevos vale la pena. Somos un montón.
– El actual gobierno nacional también ha desarrollado una intensa lucha contra la educación pública y el desarrollo cultural, espacios que has defendido fuertemente, ¿Cómo ves estos escenarios actualmente?
– Los veo mal, maltratadísimos. Con una clase dirigente que nunca esta a la altura de sus representados. No sé cuánto vamos a tardar en generar una dirigencia que sea capaz de representarnos. Pero la Historia nos da sorpresas. Confío en las sorpresas y en nuestra fuerza.