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Comenzó el 29ª Festival de Cine Latinoamericano de Rosario

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Luis Schlossberg

Casa Tomada estuvo en el inicio de esta celebración de producciones audiovisuales en la ciudad santafesina

Comenzó a desarrollarse en Rosario la 29ª edición del Festival de Cine Latinoamericano, que concentra producciones de todo el continente, con una especial presencia de trabajos nacionales y de la región del litoral. Jurados como Rodrigo de la Serna, y masterclass de referentes como Celina Murga o Néstor Frenkel, completan una grilla más que interesante en la ciudad santafesina. Casa Tomada estuvo presente en el inicio del certamen, que arrancó con la competencia de cortometrajes y dialogó con la directora del evento: Valeria Boggino.

“En esta edición del festival buscamos reinstalar el evento después de lo que fue la pandemia y el matiz que bajó su fuerza”, dijo la responsable de la actividad, quien agregó que el Municipio de Rosario “tomó la decisión política de volver a marcar en la agenda cultural al festival como uno de los eventos más importantes que tiene la ciudad”.

"Un sistema de vuelos espaciales", abrió la competencia de cortos.

Además, Boggino sostuvo que “a nivel cinematográfico volvemos a las raíces del festival, que contempla poner en pantalla a las producciones latinoamericanas, con especial énfasis en las producciones locales y santafesinas, continuamos en la propuesta original de competencia con cortometrajes latinoamericanos, rosarinos y la de largometrajes”. Y completó: “Desde la edición anterior, se incorporó también la competencia por largos santafesinos, con la posibilidad de dar pantalla a las producciones de nuestra provincia”.

– El certamen cuenta con una amplia participación de producciones de toda América.

– Hemos recibido en la convocatoria casi 600 películas de toda América Latina, de prácticamente todos los países, y después se hizo una ardua tarea de selección, con mucha responsabilidad para quienes estuvieron a cargo, y nos quedamos con un porcentaje de entre 10 y 15% del material para proyectarlo. La programación está muy buena, es de calidad, el festival no tiene un eje temático que lo convoque, pero se han respetado los géneros tradicionales de ficción, documental, animación y experimental. La programación está armada en base a lo plural de los géneros, lo que permite conocer lo que se produce en otros países.

– ¿Se promueve así una democratización de la pantalla grande?

– Sí. Hay realizaciones de escalas más pequeñas y otras más grandes en nivel de producción, pero también hay otras surgidas de escuela, hay un panorama muy amplio, podemos hablar de un corto elaborado por estudiantes de Cine como de una producción de escala internacional, con la posibilidad de que todas se vean en el festival y puedan competir en sus categorías.

– Además de las competencias y las proyecciones, se promueven otras actividades. 

– Claro, siempre estuvo en el espíritu del festival contar con otros espacios que tengan que ver con el encuentro, la reflexión y el debate, por lo que nos propusimos generar este foro que coproducimos con el Canal Público de la Provincia, y en dos mañanas estaremos congregados en parque España para pensar juntos los ejes temáticos propuestos. Para esto han venido representantes de cadenas públicas de televisión de Latinoamérica, asociaciones, productoras, de todo el país, y referentes que vienen trabajando en el streaming, para tener la posibilidad de poner en consideración algunos conceptos. Creemos que es importante celebrar el cine desde las salas y ofrecer este tipo de propuestas diferentes.

Equipo de coordinación del festival, encabezado por Valeria Boggino.

– Ante las dificultades que enfrenta el cine nacional, con embates como los sufridos por el Incaa, ¿es clave mantener estos espacios? 

– El coletazo del Gobierno nacional en la cultura en general es tremendo, por eso destacamos el compromiso de la ciudad de sostener estos espacios, de trabajar para ello y buscar un evento que de un impulso a la industria cinematográfica. Lo pensamos junto a otras instituciones y colectivos de productores, sumamos a otras salas públicas de la ciudad, e intentamos marcar la presencia de la política cultural de esta manera.