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“Lo que sucede en los shows en vivo es intransferible”

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Luis Schlossberg

Juan Carlos Baglietto será parte de un listado de estrellas que acompañará a León Gieco en la noche del domingo en el Otoño Polifónico. En diálogo con Casa Tomada habló de su vínculo con Vitale, un nuevo aniversario de la trova rosarina y el acompañamiento constante del público

Uno de los próceres de la música que acompañarán a León Gieco en su noche del Otoño Polifónico es el mismísimo Juan Carlos Baglietto, artista que merece toda una celebración propia y que ya se ha presentado en el escenario del parque Sarmiento en otras oportunidades. En diálogo con Casa Tomada, el rosarino se refirió a las particularidades del festival y a dos aniversarios que está cursando en este 2026: los 35 años con Lito Vitale y los 45 desde la primera presentación de la trova rosarina en Buenos Aires.

“Vuelvo a ese escenario que es precioso, es un lujo tener un anfiteatro así, no lo hay en todos lados, y tampoco no hay una semana polifónica tampoco”, indicó Baglietto y aseguró: “Esto que se repite año a año, que evidentemente es una política de Estado, es muy saludable porque además plantea un tipo de evento muy relacionado a la cultura, y en esta edición en particular, vamos a compartir con gente muy querida la obra de un gran amigo que es León Gieco”.
En este sentido, el músico consideró que la obra de Gieco “es maravillosa” y que “compartir con León, que es un poco esquivo también a las presentaciones multitudinarias y ese tipo de cuestiones, lo que también le da un atractivo extra”. Sostuvo que más allá del compromiso social que siempre demostró León, “lo que dice no conspira contra el cómo lo dice, realmente tiene un gran nivel poético y un gran nivel musical. Tiene una obra muy prolífica desde hace años y atraviesa en horizontal a las generaciones”, dijo. 

– Este año están celebrando los 35 años junto a Lito Vitale, un montón.

– Sí, son las bodas de coral. Así se llaman. Así se llaman, ¿viste que las bodas de oro son a los 50? Bueno, las de coral son a los 35. Estamos haciendo un álbum para celebrar las bodas de coral, nuestras bodas de coral, un disco de canciones de amor. Algunas que en su momento nos parecían horribles, las mirábamos de costado, nosotros éramos más adeptos de cosas más relacionadas al rock. Pero bueno, pasan los años y uno también se reconcilia con un montón de cuestiones.

Baglietto lleva 35 años tocando con Lito Vitale, "las bodas de coral", dice

– Para mantener un vínculo de tantos años, tiene que haber mucho amor. 

– Sin duda, sí, por supuesto. Hay amor y hay también muchos otros componentes: hay respeto; hay pasión también. Nos seguimos eligiendo, no somos el producto, nuestras juntas no son el producto del interés de una compañía. Somos nosotros. Es más, si hay alguna compañía somos nosotros mismos, y nos gusta encontrar nuevos desafíos, es un poco el plato de la casa. Vitale es un gran generador del movimiento, y me arrastra, me empuja, no sé. Yo tengo lo mío también, tiene que ver con ser inquieto, pero además de tener la gran posibilidad de serlo. Hablamos de los 35 años juntos, pero somos amigos desde hace más, más de 40 años. Más allá de que nos juntaríamos a comer aunque no tocáramos juntos, todo esto es posible gracias al apoyo de la gente. Porque hemos visto quedar en el camino gente más talentosa que nosotros, pero que no ha tenido la oportunidad de que el público los siga. 

– En esta oportunidad estarán tocando con un acompañamiento sinfónico, una vueltita de tuerca para que el público disfrute de algo más de lo que se en YouTube o en Spotify, ¿no?

– Por supuesto. Todas las plataformas existentes son un gran recurso, pero nunca van a empardar al vivo. Lo que sucede en vivo es una cosa intransferible. Y más dentro de esta situación, dentro de ese contexto: orquesta, coro, las canciones cobran otro vuelo, otro giro, otra vida. Y está buenísimo que así sea, porque el vivo es, como dicen los publicistas, “only one shot”.

– Ya que hablamos de aniversarios, también son los 45 de la trova rosarina. 

– Sí, es una vuelta a La Trastienda, el lugar donde hace 45 años tocábamos con la Trova, en el viejo edificio de Thames y Gorriti, en un rinconcito al lado de la vidriera. Fue de los primeros lugares donde pudimos tocar en Buenos Aires, cero infraestructura, cero recursos, estábamos ahí, las mesas estaban a 50 centímetros. Pero fue uno de los primeros lugares, junto con Adán Buenosayres o algún otro boliche, en los cuales tocábamos antes de que saliera el primer disco y tuviéramos la oportunidad de acceder a espacios mayores. Es un grupo con el que seguimos, muchos años después, cumpliendo décadas y décadas, y volviendo a juntarnos. No es el proyecto de nuestras carreras personales, pero es hermoso compartir este recorrido que además incluye queridas canciones.