Luis Schlossberg
Este mes se estrenaron tres películas con producciones surgidas de Córdoba, lo que demuestra un desarrollo constante de la industria audiovisual y la apuesta al trabajo federal del sector. Casa Tomada habló con los directores Javier Van de Couter, Matías Ferreyra y Hugo Curletto
El proceso de federalización del cine argentino ha logrado un desarrollo clave, al punto de que en el último Bafici, festival emblema a nivel latinoamericano, la mayoría de las películas de la competencia nacional fueron producidas en Córdoba, principalmente, y en otras provincias como Salta y Santa Fe. Este mes se estrenaron tres películas que contaron con un fuerte aporte de producción y presencia de equipos técnicos cordobeses, lo que habla de una industria que genera buenos productos y maneja grandes presupuestos para la provincia.
Casa Tomada dialogó con los directores de los tres largometrajes, que a la vez fueron sus guionistas, y quienes destacaron el valor del crecimiento del cine en Córdoba. Javier Van de Couter, con “Tesis de una domesticación”; Matías Ferreyra, con “Una casa con dos perros”; y Hugo Curletto, con “Adiós a Las Lilas”, demostraron el nivel que se origina en el interior de Argentina, convocando a productoras internacionales, y compitiendo en certámenes de todo el mundo.
“Es necesario destacar el valor de las carreras de cine en la provincia, con más inscriptos que en Francia, es fundamental hacer valer eso”, sostuvo Ferreyra, nacido en Córdoba y formado en Cine en la Universidad Nacional. Su guion “Una casa con dos perros” fue seleccionado para participar en la sección “Guiones Inéditos” del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (2019) y recibió un premio del Polo Audiovisual Córdoba. La película se desarrolla en plena crisis Argentina del 2001, cuando Manuel y su familia deben mudarse a casa de su abuela, un mujer extraña que ve cosas que nadie más ve. La llegada de la familia genera un conflicto por los espacios en la casa, y en ese contexto Manuel siente que su familia no es un lugar seguro, lo que lo acerca aún más a su abuela.
“El final de los 90’s fue un momento de fuertes cambios para la Argentina. El país atravesó una profunda crisis económica y social que lo transformaron radicalmente. Mi familia, como tantas otras, experimentó su propio desmoronamiento. Yo tenía seis años cuando mis papás decidieron mudarse a la casa de mi abuela materna”, sostiene el realizador, y agrega: “En aquella casa la vida no era fácil. Siempre me sentí un poco diferente a mis hermanos. Me costaba hacer amigos y a la hora de los juegos tenía problemas: ‘los de varones’ no me gustaban y ‘los de nenas’ estaban prohibidos”.
"Una casa con dos perros", película de Matías Ferreyra
“Me interesa construir la película a partir de estas desviaciones que evidencian la fragilidad de la estructura familiar, y de esas lealtades invisibles. En la película ‘lo particular’ se presenta como una trinchera desde donde resistir”, dice el director, y destaca que la película es “una película de autor, en código de drama psicológico, que retrata la transformación de un universo familiar que se desmorona rápidamente, al igual que la Argentina de esos años, y hace a través de los ojos de Manuel”.
De todos modos, el director de “Una casa con dos perros” destaca que no es su intención apegarse a un género, y que incluso muchos consideraron que la película presenta rasgos de realismo mágico. “El rol de los niños y su mirada tienen un lugar especial en la producción, se busca no romantizar a la infancia, desde su sabiduría y sensibilidad, sino que pensando otra manera de ver al contexto”, asegura el realizador.
Van de Couter es el único de los tres directores que no es oriundo de Córdoba, pero en su película hay una gran presencia cordobesa, por el aporte del Polo Audiovisual y por la inmensa participación de Camila Sosa Villada, autora del libro en el que se basa el largometraje. “Contamos con un gran aporte de técnicos en todo el país y creo que es fundamental la posibilidad de federalizar el trabajo audiovisual”, destacó el cineasta, mientras que destacó que esto ya se ve presente en su trabajo con su última película, “Implosión”, filmada en su Carmen de Patagones natal.
Aquí, volvió a trabajar con Sosa Villada, luego de filmar “Mía” en 2011, de quien destacó que cuenta con “mucha fuerza actoral teatral”, y que era “condición de que ella hiciera la adaptación y lo actuara para que me adentrara en la realización de la película”, comentó.
Indicó, además, que se dio un gran trabajo de técnicos y actores tanto en Buenos Aires como en Córdoba, “exigíamos tener un nivel de escenarios que fuera acorde a lo que presentaba la actriz interpretada por Camila, y por suerte gran parte de la filmación pudo ser resuelta en el Centro Cultural Kirchner”, explicó. “Tesis sobre una domesticación” es una coproducción entre Argentina y México, realizada con el apoyo del INCAA, EFICINE, Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, y el Plan de Fomento para la Producción Audiovisual de la Provincia de Córdoba. La película tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Chicago donde ganó el Premio Q-Hugo de Oro a la Mejor película. En México, participó del Festival Internacional de Cine de Morelia y en Europa, del Festival Internacional de Cine de Gijón.
"Tesis de una domesticación", película de Javier Van de Couter
“Mi mirada como director sigue la vida de una actriz atrapada en una especie de felicidad, por la que siente una silenciosa desesperación. Los espacios domésticos y familiares se vuelven también un escenario para ensayar esa vida. Mi acercamiento a los personajes es una tesis fílmica que fluye entre la subjetividad de la protagonista y la distancia de quién es únicamente observado”, comentó el director de la película.
Entre algunos puntos para destacar de la película se encuentra la participación de actores que no han tenido formación actoral, lo que le da una naturalidad especial en el desarrollo de la historia, y escenas como el casamiento de los personajes principales, en las sierras cordobesas, donde se produce un choque entre los dos mundos que dan vida a la actriz que encarna Sosa Villada. Además, hay un fuerte acento en la vida íntima de los personajes, espacio que se buscó mostrar en la producción y para el que contaron con un fuerte acompañamiento de las productoras. La naturalidad de los actores no actores
“Una mujer trans ocupa el espacio que se ganó. Es actriz, es prestigiosa, está casada, gana dinero y se lanza a adoptar un hijo. Éxito laboral y personal, el sueño parece completo, la utopía familiar. La protagonista se desliza por esta tesis construyendo una nueva narrativa travesti que incluye el derecho al goce, la ambición, el glamour, la contradicción. ¿Cuál es el costo de sostener esta nueva e inesperada realidad?”, indican desde la producción de la película.
"Adiós a Las Lilas", película de Hugo Curletto
Humor en clave documental
“Córdoba tiene una industria del cine que está en crecimiento y hay que defender eso. Es motivo de celebración contar con esta posibilidad de tener estrenos”, consideró Hugo Curletto, director de “Adiós a Las Lilas”, sobre el constante desarrollo del sector, pero aclaró: “El Polo Audiovisual es buenísimo y creo que es necesario que en la provincia exista un fondo que fomente la realización de producciones, pero que sea complementario. Los presupuestos que se manejan para películas o series son muy grandes y no se pueden cubrir la totalidad, sino que bueno para un inicio o una etapa del proyecto. Para sostener la industria se deben tomar otras políticas, y sin el INCAA es muy desesperanzador el panorama. El cine es construcción de identidades, de memoria, las narraciones construyen historia, y que se atente contra eso es algo para ponernos alerta, es peligroso lo que está pasando”.
Se trata de otra de las producciones que se estrenaron en este mes, con aportes cordobeses, y con un director/escritor oriundo de la provincia. “La película no es un documental propiamente dicho, es un dispositivo donde se juega de alguna manera con el uso de las herramientas del lenguaje de la no ficción, como pueden ser las entrevistas o algún tipo de archivo en ese sentido, pero creo que está más ligada a lo que se define como auto ficción, es decir, a un trabajo con material autobiográfico, pasado de manera determinante por el tamiz de la dramaturgia de la invención de la ficción. Entonces ahí casi que te diría que la película en ese sentido, no de trabajar con la intencionalidad de decir o definir algo del mundo real, como puede ser un documental, sino que está determinada por una pauta lúdica”, comenta Curletto sobre su más reciente película. Producción que él protagoniza junto a su padre Hugo, y al gran Jorge Marrale. “Tomé el desafío de protagonizarla porque la historia es muy personal, pero también porque disfruto mucho de la actuación y del género de la comedia, me siento cómodo, me divierte”.
– Sin dudas el lugar del humor en la película es fundamental, ¿cómo te sentiste con este género?
– Me gusta mucho el humor, consumo mucha comedia, tengo un recorrido con la escritura de humor, en televisión y en stand up, y también es un género que disfruto de manera particular como actor. Para mí fue especial eso de estar al frente de gags que había pensado durante la escritura del guión.
Jorge Marrale en "Adiós a Las Lilas"
Respecto del guión de la realización, aspecto a destacar notablemente de “Adiós a Las Lilas”, Curletto destacó que “soy una persona que no puede saltar al abismo sin guión, me fijo mucho en el texto, necesito imaginarme la película en el papel, a través de la escritura”, dijo y agregó: “Es un proceso que empecé a probar a medida de que lo iba leyendo la gente del equipo, y Natalia, mi compañera de vida, que siempre está como consultora y receptora de ideas. No sé si fue mutando, uno va pensando y tomando decisiones en relación al ordenamiento que se da en el rodaje, con los ensayos, pero la película que obtuvimos es muy parecida al guión original de ‘Adiós a Las Lilas'”.
– ¿Qué significa para un realizador presencias como la de Marrale en la producción?
– Para nosotros fue un placer y un gran logro que pudiera participar de la propuesta, al igual que pudiera organizar todo para estar, que un actor de la talla de Jorge viniera a filmar a Córdoba fue significativo. El guión, desde su primera escritura tenía el nombre de Jorge Marrale, lo conocí hace unos años en el trabajo de una serie y sentía que era una persona que más allá de su talento es una persona muy generosa, muy humilde, me parecía que calzar perfectamente en un personaje que está en las antípodas de lo que es él realmente, un Marrale narcisista, conflictuado, con ciertas ínfulas. Eso creo que le resultaría atractivo, y cuando le mandé el guión lo llamé y estuvimos charlando como una hora y media sobre la película. Él ahora está contento con el resultado, porque es una película que permite el juego actoral.
– Estuvieron presentes familiares, amigos, incluso espacios familiares, en el rodaje, ¿le da un toque especial esta posibilidad?
– Si, desde un primer momento fue así. De hecho, el disparador fue el material audiovisual de un viaje que hicimos con mi padre y mis hermanos, y a partir de revisarlo surgió la idea de escribir esta autoficción. Cuando se empezó a jugar con las herramientas del documental, surgió la idea de habitar esos espacios familiares y propusiera a mi entorno que se animara a jugar en la ficción, que fueran parte de la historia. En esa posibilidad surgió el cruce entre Shakespeare y este personaje que tiene una pinturería y manda mensajes de WhatsApp sin saber cómo se envían, en ese mundo radica la hipótesis poética de la película, ahí nos paramos para encarar el proyecto.
Bonus Track
A Matías Ferreyra se le consultó sobre las curiosas similitudes entre su película, “Una casa con dos perros”, y el cuento de Julio Cortázar “Casa Tomada”, que da nombre a nuestro espacio. “Sabía que me preguntarías eso”, nos dijo. Aclaró que si bien no tiene una relación directa, “lo tuve presente a la hora de filmar, es uno de los cuentos que está en la cultura de todos los argentinos”, consideró.