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“Hay que educar en el amor”

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Luis Schlossberg

El escritor Juan Solá habló con Casa Tomada sobre los alcances de la poesía, la censura a la cultura y la lucha de las ideas

“Hay que dejar de lado las individualidades, tirar todos para el mismo lado. Hay que educar en el amor, en la idea de que no somos todos iguales, al contrario, somos diferentes y eso es lo que nos enriquece como sociedad”, sostiene el escritor de novelas como “Ñeri” y “La Chaco”, Juan Solá, quien agrega: “Del mismo modo, los chicos no son el futuro, son el presente y debemos pensar en soluciones para lo que necesitan ahora”.

Con una fuerte conciencia social en sus escritos, y con una poesía profunda en sus palabras, Solá se presenta como uno de los autores argentinos contemporáneos más emblemáticos. El escritor, nacido en Entre Ríos y criado en Chaco, se encuentra alternando sus días entre los escenarios y la producción literaria. “Estoy trabajando en varios proyectos, algunos de escenario y otros de producción literaria, pronto saldrá ‘Invisible’, novela que se editó hace años con Random House y ahora lo haremos con Sudestada. En tanto, estamos haciendo trabajos en colaboración con distintos músicos, mientras que tengo un recital de poesía: ‘Escenas narradas del amor urgente’, con el que tengo un gran recorrido, estuve en el verano en la costa y ahora estoy por el sur argentino, voy a estar en la Feria del Libro de Berazategui, y otros eventos vinculados a lo literario”, comentó en diálogo con Casa Tomada, mientras que destacó que constantemente se encuentra trabajando en nuevos textos.

– Ante la presentación de estos recitales, ¿cómo es la respuesta de la gente a la poesía?

– Hay público para todo, en el caso de la poesía creo que la gente la está descubriendo desde otro lugar, porque siempre se la vio como un género menor, parte de un mundo fuertemente literario, pero ahora también hay muchos eventos en los que se narra poesía, no solo recitales de poesía, sino también los slams, como competencia, y eventos en los que la poesía se vincula al teatro o la música. Me encanta que hoy la gente pueda elegir invertir su dinero en este tipo de espectáculos, porque son momentos complicados para el arte, como siempre, y ayuda mucho tener su acompañamiento. En nuestros eventos siempre sentimos el calor del público, a veces con más presencia y en otras menos, pero siempre con la esperanza de encender una chispa de duda en la gente, permitir la invitación a conocer otro género, a vincularse con el entorno, porque la poesía es una forma de ver el mundo. 

Solá recorre el país con sus recitales de poesía

– ¿Creés que se ha dejado de lado la idea de que la poesía es un género elitista?

– La poesía, más allá de su formato escrito, es una manera de acercarse al mundo, de entender de que más allá de la realidad dura hay una posibilidad de construir a su alrededor una ficción que nos permita habitar esa realidad, la poesía ayuda a terminar de completar el mundo, suavizar los bordes del mundo. La poesía es como el fuego, no es que la inventamos sino que es algo que descubrimos, alrededor de eso nos reunimos a recordar quienes somos. 

Consultado sobre el desarrollo de la estructura poética en otros ámbitos más populares, y vinculada a otras expresiones como la música, Solá sostiene que “lo que sucede es que a veces se lee cierta poesía que está como canonizada y se piensa que sólo eso es poesía, y no otras producciones que tengan que ver con la interpretación de la emoción, del espíritu, de decodificar lo que nos pasa internamente o cómo nos vinculamos con lo que nos rodea, si es una manera rígida pensando el mundo sólo desde lo material o si lo hacemos de un modo más flexible, pensando que puede ofrecernos muchas cosas piolas, mucho conocimiento, el vínculo con la naturaleza”. En tanto, agrega: “Son cosas por las que la poesía se preocupa, pero no porque sea algo que se le permite porque tiene tiempo o recursos económicos, lo hace porque hace sentir mejor a la gente, no se percibe un fin comercial”.

– En tu trabajo siempre está presente la poesía, incluso en obras de otros formatos, como la novela, ¿cómo se incorpora en estos espacios lo poético?

– Si el texto está relatando una separación de dos personas que se aman y no se volverán a ver nunca más, a mí me cuesta decirlo con palabras de este mundo, porque son experiencias que trascienden la materialidad. La poesía puede aportar muchas palabras, recursos para construir una mirada especial para las situaciones en las que no bastan las palabras, viene a suplir un espacio, es la posibilidad de suavizar la tragedia y decirlo de un modo que sea respetuoso, porque las historias de amor merecen respeto, independientemente de quiénes sean sus protagonistas 

Pronto se reeditará su libro "Invisible", ahora por Sudestada

– ¿Cómo ves el complejo escenario que en la actualidad vive la cultura argentina, incluso con hechos de censura a la literatura?

– Yo me siento en paz con el amor que le puse a mi trabajo, no tengo miedo de que me censuren. Si sucede, sucederá. Los textos no responden a mandatos fascistas, sino que buscan a la gente que lo necesita, por eso siempre encontrarán a los lectores con los textos que hagan falta. De hecho, mis escritos son similares a otros autores que hablan de la justicia social o el cuidado del ambiente, como puede ser Eduardo Galeano. No me importa si el aplauso va para Solá o Galeano, lo importante es que la idea llegue a la persona que puede cambiar el mundo, o a ese niño que está creciendo con un montón de bronca y de repente encuentra en la literatura un poco de consuelo. En esto rescato la importancia de dejar de construir rituales en torno a la personalidad y los sujetos autores, y empezar a contemplar la importancia de defender las ideas. Creo que eso nos sobrevivirá como autores. 

En este sentido, Solá sostuvo que “se viven ataques que se dan como manotazos de ahogado, al fascismo no hay que temerle, se lo enfrenta con trabajo y con amor, pero no hacia ellos, sino que entre nuestras comunidades. Hay que entender que estas son luchas transversales, no es que por no ser mujer, gay o travesti uno está a salvo, el avance es lineal y gradual”. El escritor manifestó que no lo preocupa la censura, “porque somos un pueblo que presenta batalla y lo que pasó frente al Congreso se da porque le tienen miedo al pueblo, reprimen porque es la forma de enfrentarse”, dijo, y agregó: “Ese miedo se traduce en tarascones que a veces cae en el cine, otras en el teatro, o a Dolores Reyes como autora, pero lo que se busca matar es una idea. Eso es difícil, porque las ideas se debaten, no se imponen”.