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“La literatura es una forma de ilusionismo”

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Luis Schlossberg

El escritor Guillermo Martínez dialogó con Casa Tomada sobre la publicación de la versión ilustrada de “Un gato muerto”

Para cerrar un año con mucha literatura en Casa Tomada, dialogamos con el escritor Guillermo Martínez, que acaba de inaugurar la colección Minotauro Ilustrado con el relato de horror “Un gato muerto”. El texto, originalmente fue incluido en “Una felicidad repulsiva”, libro que ganó el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez en 2014, pero en esta oportunidad cuenta con las ilustraciones del artista visual Santiago Caruso.

– Contanos un poco de “Un gato muerto”, ¿con qué se va a encontrar el lector en este libro?

– Es un relato de un crimen “a pequeña escala”, pero que desata sin embargo consecuencias devastadoras. Hay además, como en otros de mis cuentos y novelas, una tensión entre una explicación del orden de lo sobrenatural o lo supersticioso y una mente que trata de racionalizar lo que ocurre, las dos versiones se mantienen en un equilibrio angustioso hasta el final. Quise usar la maquinaria del género policial y el cuento de horror un poco a la manera de los cuentos de Patricia Highsmith, a partir de la premisa de qué podría suceder si uno se apropia de un asesinato ajeno. 

– Después de varias novelas retomás el cuento, ¿qué libertades te da este formato? ¿Qué rescatás de escribir cuentos?

– Siempre fue mi forma preferida, junto con la nouvelle o cuento largo, casi todas mis novelas fueron inicialmente pensadas como cuentos. Así que es en parte como un regreso a casa. Me gusta la posibilidad de intentar registros muy diferentes (el cuento familiar, el político, el erótico, el fantástico, el absurdo) y me gusta mucho del formato la intensidad creciente que deja afuera todo lo inesencial, la manera en que la forma se adueña y de algún modo marca, selecciona y señala hacia adelante con sus exigencias. Y también los finales, sobre todo cuando uno cree encontrar uno a la vez sorprendente y aún así “fatal”, en la misma línea de lo que Borges pedía para el relato policial: “necesidad y maravilla de la solución.”

"Un gato muerto", con ilustraciones de Santiago Caruso

– Es un libro que se enmarca en el mundo del terror, aunque no eran de esta línea, muchos de tus libros generan cierta tensión, ¿qué te atrae del género?

– En general todos mis cuentos y novelas tienen (o tratan de tener) algún elemento de suspenso, entendido no necesariamente como el suspenso policial o el “suspense” como lo concebía Hitchcock, sino más bien como la inminencia de algo que va a ocurrir y trastocar en algún sentido trágico, irreversible, todo lo que se leyó hasta ese momento. Siempre en mis relatos existe este hilo de tensión, que aprecio mucho también como lector, creo que esta clase de forma “dirigida” aguza a la vez los otros rasgos del relato y los personajes, les da filo, intención, densidad, dimensiones ocultas, sospechas. Por eso nunca creí en las (falsas) dicotomía trama-lenguaje, o hechos-personajes. En mi libro Once tesis (y antítesis) sobre la escritura de ficción rescato una frase de Borges que dice: “en cualquier forma de ficción [cuento o novela] los caracteres existen en función de los hechos, y los hechos en función de los caracteres”

– En entrevistas pasadas has hecho referencia a ilustraciones de tapas de tus libros, siempre destacás el valor de ese arte acompañando. Ahora con Santiago Caruso que ilustra el libro, ¿a qué sensaciones llevó este trabajo conjunto?

– Fue una alegría inmensa que él aceptara ilustrar el libro, conocía sus trabajos fabulosos para los libros de El zorro rojo (por ejemplo, La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik) y había visto muchas otras ilustraciones de él en Instagram, fue la primera persona en la que pensé para esto y así se lo sugerí a mis editoras, por suerte ellas consiguieron embarcarlo. Me parece que sus ilustraciones captan muy bien el horror “a lo Goya” del relato: los monstruos que producen los sueños de la razón (y sus sonambulismos). 

Martínez iniciará el 2025 con una serie de charlas en Estados Unidos

– Vivimos en un mundo en el que la realidad ya genera miedo, ¿qué desafío tiene la literatura para producir las mismas sensaciones (o más fuertes) a lectores tan curtidos?

– Nunca me propuse al escribir “competir” con la realidad, sino más bien crear mundos con cierta autonomía, extraños, y sutilmente diferentes de lo real estricto. Creo que la literatura es una forma de ilusionismo, que parte de lo real “aceptado” y revela y erige algo distinto, ya sea por detenimiento en el análisis, por métodos de extrañamiento, por exploración en los límites de lo real, por la imaginación desaforada, por el absurdo, por la locura… La ficción se ha dado históricamente muchas maneras para construir realidades “aumentadas” y probar que hay otros mundos en este mundo.

– Muchos de tus trabajos se llevaron a la pantalla grande, ¿ya te imaginás “Un gato muerto” en el cine?

– Ojalá sea así. Ya están vendidos los derechos para una adaptación, los productores serían los mismos de Cuando acecha la maldad, y el director Jorge Caterbona. Él es también quien escribió un guión, que ya está terminado, con un énfasis mayor en la secta de ancianas que alimentan gatos. Falta, como suele suceder, una parte de la financiación.